La fe es una condición humana individual que no se puede imponer. Tener fe ayuda a encontrar paz y armonía en la vida. Cuando una persona sin fe pasa por momentos difíciles, quienes la rodean pueden ayudarla a desarrollarla o fomentar una actitud positiva.
Mis hermanos y yo estamos muy tristes con su respuesta. Mi papá es todo en nuestras vidas, pero no podemos forzarlo a tener fe. Si sigue las instrucciones del médico es probable que se cure y pueda estar todavía muchos años con nosotros. Simplemente tiene que cambiar su actitud. ¿Qué puedo hacer? Estoy muy afligida y necesito un buen consejo.
La fe es algo muy personal que no se puede imponer a nadie. Hay personas que tienen fe y viven con mucha confianza y tranquilidad, pero también hay otras que consideran que es un sentimiento innecesario, exclusivo de quienes siguen una religión, por lo que es incompatible con alguien secular y que sólo confía en la ciencia. Cualquiera que sea la situación, tener fe es una elección absolutamente personal, individual, una decisión propia. Por supuesto, en algunos casos una crisis familiar o personal provoca el florecimiento de la fe después de toda una vida de escepticismo. El problema es que resulta difícil explicar de qué depende ese reencuentro; simplemente sucede.
El hecho de que una persona esté pasando por un mal momento no implica que todos los que le rodean tengan que hundirse con ella. De hecho, cuando todos a su alrededor se mantienen positivos y tienen fe propia, se crea una posibilidad de que la persona incrédula, deprimida o enojada pueda contagiarse y desarrollar una mejor actitud. A continuación presentamos una lista de sugerencias prácticas para ayudar a este tipo de personas que están pasando por una situación difícil y carecen de fe.
Tener una perspectiva amplia y real de la vida es un arma importante para poder sobrevivir, y la fe es un instrumento que contribuye para vivir a plenitud.