Rose Trujillo es una verdadera joya. Su servicio, dedicación y calidad humana hacen que el trabajo de esta mujer sobresalga, al lograr resolver hasta los problemas más difíciles de los clientes de la compañía Blue Cross and Blue Shield of Florida.
Nacida en Cuba, Rose residió en Nueva Jersey durante 40 años para después asentarse en Florida. Una vez ahí, obtuvo empleo en BCBSF, en donde lleva trabajando 15 años con una devoción inigualable. A lo largo de todo ese tiempo, nuestra amiga cubana ha ocupado distintos puestos dentro de la corporación, primero en el departamento de membresías (memberships), y más tarde en el de servicio al cliente (customer service). Fue precisamente en esa área que Rose encontró lo que podríamos llamar su vocación: ayudar a otras personas. Esta labor le va como anillo al dedo, gracias a su admirable capacidad de comprensión y a su constante deseo de ser útil.
Honesta y genuinamente interesada por los demás, esta extraordinaria mujer pone en juego todas sus habilidades y experiencia para lograr la completa satisfacción de nuestros clientes porque, según sus propias palabras: “Siento la frustración de las personas cuando tienen problemas, entiendo las diversas situaciones que atraviesan y sé que muchas de esas dificultades pueden resolverse fácilmente si contamos con la información adecuada”. Los largos años de trabajo en BCBSF también le han enseñado a Rose que los clientes serían capaces de utilizar mejor sus beneficios si conocieran más sus pólizas, y ésa es precisamente parte de su misión: ayudar, dar información veraz y oportuna, enseñar y, sobre todo, resolver.
“Como latinos”, comenta Rose, “nosotros tenemos una manera muy peculiar de comunicarnos. Somos más comprensivos y amigables que los miembros de otras comunidades, así que no tratamos al sistema con tanta agresividad. Además, realmente somos gente muy agradecida cuando alguien nos ayuda y nos comprende. Casi siempre nos mostramos humildes y muy respetuosos y, según mi experiencia, apreciamos mucho lo que tenemos”.
En vista de que su posición exige que Rose esté en constante comunicación con gente de los más variados orígenes, quisimos saber cuántos idiomas habla. Con su característica voz cálida y la habitual energía que siempre despliega, nos respondió orgullosa: “No hablo todos los idiomas que me gustaría; sin embargo, cuando se trata de resolver problemas no tengo barreras. Yo soluciono todas las problemáticas que se me presentan, incluso aquellas que parecieran no tener solución”.
Y para demostrarlo con un ejemplo, Rose nos contó uno de los casos que mejores recuerdos le traen: una mujer tenía enormes problemas para conseguir un médico que le diera terapia física a su hija autista, quien necesitaba urgentemente ese servicio pero que no está cubierto por los seguros médicos. Después de algunas horas de búsqueda e investigación, finalmente Rose consiguió al médico. La satisfacción y el agradecimiento de la niña y su madre fueron tales que, aunque la pequeña no podía hablar bien, se esforzaba por pronunciar el nombre de Rosy –como le decía cariñosamente– cada vez que le hablaba por teléfono, a manera de agradecimiento. Rose Trujillo valora mucho ese tipo de demostraciones, porque está cien por ciento dedicada a su trabajo. Y no lo hace por vanidad; realmente disfruta poder ayudar a sus semejantes y mejorar sus condiciones.
La compañía BCBSF es muy afortunada por contar con empleados del calibre de Rosy entre su personal; por su parte, ella agradece la oportunidad que la empresa le ofrece siendo totalmente leal a su trabajo, aun cuando le han ofrecido otros empleos mejor remunerados. Rose siempre rechaza ese tipo de ofrecimientos, porque siente que su labor con la comunidad hispana y con la compañía BCBSF todavía es muy necesaria.
Con el corazón en la mano y con sinceridad, Trujillo comenta casi para finalizar esta entrevista inolvidable: “Siempre he querido darle la mano a otras personas. Si algún día le llegara a faltar a mi querido padre, me gustaría mucho que alguien le ayudara, así como yo he ayudado a tantas personas como he podido. Es muy satisfactorio que la gente me conozca por las obras de caridad que he hecho, por siempre recorrer una milla extra, por ayudar, por ser humanitaria y por tener espiritualidad, pero sobre todo por desempeñar bien mi labor. Uno trabaja por el amor al trabajo, no simplemente por el dinero que recibe; yo no tengo precio, y no mido mis acciones con dinero. Considero mi trabajo parte inseparable de mí misma, como algo en lo que doy lo máximo para sentirme satisfecha como empleada y como ser humano”.
Si todas las compañías pudieran contar con personas tan eficientes y dedicadas como esta excepcional mujer, seguramente tendríamos un mundo mejor. ¡Qué privilegio haber conocido a Rose Trujillo!