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| | Música contra el miedo: Terapias para levantar el ánimo
Aunque la llamada terapia musical suene demasiado New Age, no hay nada nuevo acerca de este método curativo. De hecho, la terapia musical se conoce y se aplica desde hace siglos o, quizá, incluso, milenios. Ya en el siglo diecisiete, el dramaturgo William Congreve, escribió que la música “encierra un encanto capaz de calmar a las bestias salvajes, reblandecer las rocas o doblegar un roble”. La terapia musical ha evolucionado muchísimo desde aquellos tiempos y se emplea en los ámbitos más diversos para aliviar el dolor. La música tranquiliza al paciente y contribuye, incluso, al desarrollo de su autoestima. Existen estudios científicos que demuestran las propiedades medicinales de la música a nivel físico, psicológico y emocional tanto de pacientes adultos como de niños. Se sabe, por ejemplo, que la combinación de la música con determinados fármacos contra el cáncer, reduce algunos síntomas, como las náuseas y los vómitos, y permite reducir las dosis de medicación para el dolor. Charlotte Pharr, MA-MT, dirige el programa de terapia musical en The Children’s Hospital de Montefiore (CHAM). Allí desarrolla tratamientos específicos para cada grupo de edad. La Sra. Pharr nos explica que se trata de una terapia complementaria que se aplica simultáneamente con ciertos tratamientos tradicionales contra el cáncer, anemia falciforme y otras enfermedades crónicas y dolorosas. Según la Sra. Pharr, la terapia musical ayuda incluso a los pacientes más jóvenes. “Es como una conversación musical”, afirma. Cuando cantan canciones y tocan instrumentos, como la guitarra, las maracas o campanillas, se consigue reducir sus niveles de estrés y la aprensión que les produce el tratamiento de su enfermedad, lo cual les ayuda a reducir su ansiedad y a conciliar el sueño. Los bebés ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos de Montefiore (NICU, según sus siglas en inglés) escuchan canciones de cuna, mientras que los niños de uno a dos años, tocan instrumentos sencillos, como xilófonos y pequeños instrumentos de percusión. “A veces nos inventamos canciones sobre lo que les está sucediendo”, explica. Los niños suelen sentirse intimidados por la situación en que se encuentran y esas canciones les dan una mayor sensación de control. La Sra. Pharr nos comenta la historia de un niño de cuatro años que logró superar su timidez con una canción sobre su nombre. “Pasó de taparse la cara con las manos a señalar con el dedo todas las cosas que se iban mencionando en la canción”, dice. La terapia le ayudó a olvidarse de sus problemas, aunque sólo fuera temporalmente. La Sra. Pharr asegura que esta terapia también se emplea con los adolescentes. “Quieren aprender cosas nuevas. Al enseñarles a escribir canciones y a tocar el piano, se desarrolla su autoestima”. La Sra. Pharr anima a los adolescentes a escribir poemas sobre sus miedos, y luego pone música a sus palabras. “La idea es crear un alivio emocional que les ayude a superar su dolor”, dice. A veces, la Sra. Pharr graba las canciones de manera que los pacientes puedan beneficiarse de su poder curativo cuando están en casa. “La música es un medio natural para los niños”, asegura. “Es como un puente que nos ayuda a cruzar a sitios más amables”.
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