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Falta de atención: cuando el TDAH altera el aprendizaje
Por lo general suelen ser comportamientos propios de la edad de su hijo o hija. A veces surgen a consecuencia de un cambio en sus vidas, como la muerte de un ser querido, un divorcio o incluso de una mudanza a un nuevo hogar. Sin embargo, en determinados casos estos comportamientos son síntomas de otras circunstancias como, por ejemplo, problemas de visión o de oído. También pueden ser síntomas del llamado trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o de otros trastornos del aprendizaje. Según el doctor Oscar H. Purugganan, MD, MPH, y médico de The Children’s Hospital de Montefiore y profesor adjunto de Pediatría Clínica en Albert Einstein College of Medicine), el TDAH es un trastorno de origen neurológico que responde a un criterio específico de diagnóstico cuyos síntomas principales son la falta de atención, la hiperactividad y el carácter impulsivo. “Son muchos los factores que tenemos en cuenta al evaluar a un niño”, asegura. “Y no debemos presuponer que todos los niños o niñas con problemas de comportamiento tengan TDAH o cualquier otro trastorno del aprendizaje”. Existen tres tipos predominantes de TDAH, y en cada uno de esos tipos los comportamientos que los definen deben producirse de manera sostenida durante muchos meses y en ámbitos diferentes como, por ejemplo, la escuela o el hogar. Podría decirse que el signo característico es la incapacidad del niño o niña para controlar su comportamiento. El primer tipo de ADHD es el llamado de tipo hiperactivoimpulsivo. La hiperactividad se define por el constante movimiento del pequeño, la tendencia a hablar continuamente y los movimientos nerviosos que le llevan a tocar todo lo que tienen a la vista. Los niños impulsivos parecen incapaces de esperar a obtener aquello que desean, lo cual les conduce a ponerse en situaciones de peligro. Les cuesta posponer una acción a cambio de un premio posterior. Los niños con el segundo tipo de TDAH (los distraídos) se aburren con frecuencia y se quedan ensimismados fácilmente; además, suelen ser desordenados y les cuesta mucho completar tareas, o aprender algo novedoso y difícil. Se distraen fácilmente, saltan de una actividad a otra y suelen olvidarse cosas como juguetes o libros. En los niños que padecen el tercer tipo de TDAH se combinan las características de las anteriores, es decir: son hiperactivos, impulsivos y distraídos. “Consideramos que puede haber un trastorno de aprendizaje cuando el rendimiento escolar del niño o niña no se corresponde con su capacidad intelectual”, explica el Dr. Purugganan. Los trastornos de aprendizaje pueden manifestarse en destrezas específicas, como la lectura o las matemáticas, o ser más generales y abarcar problemas de ortografía y motricidad, entre otros. Según el Dr. Purugganan, alrededor de un tercio de los niños con TDAH suelen padecer otro trastorno del aprendizaje. Los niños tienen una tendencia más acusada a padecer TDAH y trastornos de aprendizaje que las niñas. Sin embargo, el Dr. Purugganan asegura que ello puede deberse a que los síntomas se presentan con más frecuencia en el sexo masculino. “Dar con el diagnóstico preciso es fundamental”, asegura. “Por lo general las niñas son más calladas y en vez de presentar hiperactividad exhiben otros síntomas menos llamativos, como el ensimismamiento o la falta de rendimiento escolar, por lo que el TDAH puede pasar inadvertido”. Los comportamientos que se manifiestan sólo en el parque infantil o en casa, por ejemplo, no tienen por qué ser necesariamente síntomas de TDAH. Hay numerosos trastornos similares al TDAH y hay muchos otros que pueden presentarse al mismo tiempo que éste. “Cuando vemos a algún niño aquí en CHAM, lo primero que hacemos es un proceso de detección pediátrico para determinar si se requiere una evaluación más compleja”, explica. Por lo general, en las escuelas hacen una valoración preliminar pero no cuentan con los recursos para realizar una prueba médica completa. Cuando se estima necesario seguir haciendo pruebas, los especialistas de CHAM afrontan el problema desde una perspectiva multidisciplinar con la que se busca un diagnóstico lo más preciso posible y se desarrolla un plan de tratamiento para responder a las necesidades específicas de cada niño o niña. “Además de las pruebas realizadas por psicólogos, patólogos del habla, pediatras del desarrollo y asistentes sociales, en CHAM también se realizan pruebas de oído y de vista”, afirma el Dr. Purugganan. Aunque no existe curación para el TDAH, el Dr. Purugganan asegura que una combinación adecuada de fármacos y de terapias del comportamiento, incrementan significativamente las probabilidades de éxito a largo de plazo, tanto en el ámbito social como en el académico. El apoyo de los padres, maestros y profesionales de la salud, también marca la diferencia. Si le diagnostican TDAH a su hijo, el doctor diseñará el plan de tratamiento adecuado para el tipo específico de TDAH detectado. Los padres pueden contribuir de manera muy significativa a ayudar al niño y a superar cualquier trastorno del aprendizaje asociado al TDAH:
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